Cada método de fabricación de catalizadores es en realidad una combinación de una serie de unidades operativas. Por conveniencia, las unidades operativas clave y distintivas se nombran como método de fabricación. Los métodos tradicionales incluyen mezcla mecánica, precipitación, impregnación, evaporación de soluciones, fusión térmica, lixiviación (lixiviación) e intercambio iónico. Los métodos más nuevos incluyen enlaces químicos y fibrosis.
Este método es simple y fácil de implementar. Por ejemplo, en la fabricación de desulfuradores de conversión-absorción, los componentes activos (como dióxido de manganeso, óxido de zinc y carbonato de zinc) y una pequeña cantidad de aglutinante (como óxido de magnesio y óxido de calcio) se miden y se añaden continuamente a un disco giratorio con velocidad e inclinación ajustables. Al mismo tiempo, se pulveriza agua dosificada y el polvo se enrolla, se mezcla y se une para formar esferas de diámetro uniforme. Luego, estas esferas se secan y calcinan para obtener el producto terminado.
Este método se utiliza para fabricar catalizadores que requieren una alta dispersión y que contienen uno o más óxidos metálicos. En la fabricación de catalizadores multi-componentes, las condiciones de precipitación adecuadas son cruciales para garantizar la homogeneidad de la composición del producto y producir catalizadores de alta-calidad. El método habitual implica agregar un precipitante (como carbonato de sodio o hidróxido de calcio) a una solución de una o más sales metálicas, seguido de precipitación, lavado, filtración, secado, conformación y calcinación (o activación) para obtener el producto final.




